Mi experiencia en el FMS: “Creer en algo y formar parte de ello”

María Veróinica García

María Verónica Graciani (Mari) es una de nuestras voluntarias en el Fondo de Mujeres del Sur (FMS). Venezolana y estudiante de Publicidad en la Universidad Siglo 21, excelente comunicadora visual, comparte su experiencia con nosotras:

Empezó como una materia para la facultad: Práctica Solidaria. Para muchos, una materia como cualquiera; ir los días pautados y acumular las horas necesarias para aprobar y salir del paso. En mi caso, me emocionaba el hecho de conocer otras realidades; sin embargo, no fue hasta el momento de la elección de la organización que realmente sentí una especie de atracción especial.

Feminista inclusive antes de entender por completo lo que implicaba. Viniendo de un país donde el machismo se naturaliza en frases y chistes de la vida cotidiana: “Macho que se respeta no llora ” o “Macho que se respeta no lava los platos”. Un país donde las niñas sueñan con ser reinas de belleza modificando sus cuerpos con operaciones antes de estar completamente desarrolladas anatómicamente.

En ese sentido, no me siento orgullosa de ese lado oscuro de mi cultura, no me enorgullezco tampoco de decir que somos el país número uno en operaciones estéticas, en el que las novelas transmiten el ideal “sin tetas no hay paraíso” o que el Miss Universo sea lo único concurso que parece que las mujeres venezolanas podemos ganar…

Estar inserta dentro de esa burbuja de machismo hacía cuestionarme muchos preconceptos; sin embargo, fue al mudarme a Argentina cuando me permití contrastar mi realidad con la de otras mujeres que sentían lo mismo que yo, que se sentían unidas en un sentimiento de lucha por nuestra verdadera libertad.

Al llegar a Córdoba, me pude dar cuenta de que eran pequeñeces las que diferenciaban mi vida de mujer en Caracas. Conseguí amigas que me acompañaban en este cuestionamiento e insatisfacción con la sociedad que nos rodeaba. Esto me ayudó a darme cuenta que no era yo una loca, rebelde transgresora, sino que sentía cómo se compartía en unísono un sentimiento genuino de cambio cada vez más latente.

El Fondo de Mujeres del Sur (FMS) me ayudó a encontrar ese espacio en donde supe que podía materializar mi lucha; me ayudó a reconocer que hubo y hay un patriarcado presente en mi vida el cual mucho tiempo dejé pasar. Al llevar casi un año y medio de voluntariado, me he podido explayar en varias disciplinas de la comunicación: video, diseño y, sobre todo, fotografía.

Retratar los rostros de esas mujeres me hacía conocerlas de una manera que extrañamente me conmovió desde el primer día, no sabía sus nombres ni sus historias, pero sus miradas me transmitieron lucha, dolor y valentía; fue como si sus almas me hablaran y no hiciera falta una razón para no estar ahí. Esto me movilizó a querer formar parte del FMS de una manera activa. Además, el equipo que ejecuta la lucha, lxs miembros del equipo de trabajo de la organización: personas con una calidad humana que no se encuentran todoslos días.

Muchas de ellas mujeres admirables que puedo considerar modelos aseguir. El ver que existen este tipo de personas que abocan su vida entera a una lucha me hizo entender que yo misma podía involucrar la filantropía feminista a mi vida con más propiedad y conocimiento que antes, por lo que heme aquí, escribiendo mi experiencia en el FMS, un lugar que me ha hecho tener un aprendizaje más allá de lo académico.

Es un aprendizaje desinteresado, de fraternidad, alimento espiritual para el alma y motivación intelectual para seguir rompiendo esquemas y estereotipos patriarcales.

Creer en algo y realmente formar parte de ello es una gran satisfacción que espero poder extender por el resto de mi vida.