Construir juntas el feminismo que queremos

Durante 2021, el Fondo de Mujeres del Sur (FMS) impulsó los Encuentros de Formación Política: Experiencias desde la Interseccionalidad. Este ciclo se compuso de instancias de formación y pensamiento común, realizadas de manera virtual con activistas, referentes e investigadoras, para indagar y compartir visiones sobre los debates y las realidades actuales de los movimientos feministas y LBTIQ+, en interacción con las realidades política de Argentina, Paraguay y Uruguay.

Con exposiciones, debates, talleres participativos y una plenaria de cierre, se articularon nueve módulos de junio a noviembre.  En total, se inscribieron 941 activistas integrantes de las organizaciones copartes del FMS. Expusieron 27 referentes de distintos ámbitos, tanto de movimientos y articulaciones territoriales como pensadoras feministas y académicas de larga trayectoria. También participaron consejeras y equipo del Fondo de Mujeres del Sur.

El ciclo se propuso abordar las principales problemáticas de las agendas actuales feministas y de la diversidad, sumando miradas y temáticas que se volvieron cruciales con la pandemia del covid-19. Apuntó además a reflexionar sobre las diversas luchas protagonizadas por los movimientos y el análisis crítico de las realidades políticas que hoy deben afrontar los activismos en la región.

El objetivo fue el de fortalecer y acompañar los procesos de las organizaciones apoyadas a través de los distintos programas del FMS y propiciar intercambios de experiencias, estrategias y aprendizajes entre las organizaciones.

Se abordaron temas diversos que afectan e importan a las estrategias que tejen hoy los activismos en la defensa de los derechos humanos y que impactan de manera directa en la vida de las mujeres y personas LBTIQ+: desde las luchas feministas en torno a la economía del cuidado y las discusiones territoriales en torno a las violencias, hasta las estrategias por los derechos y las apuestas del ecofeminismo en defensa del ambiente.

En la plenaria de cierre, se compartieron impresiones generales y aprendizajes que los encuentros posibilitaron, como el de conocer otros modelos de activismo y repensarse desde la experiencia. Se rescató la difusión de derechos, el acceso a espacios diferentes y la posibilidad de acceder a un panorama amplio. También, se destacaron las redes que se tejieron, la escucha, la posibilidad de cuestionar y fortalecerse, perder el miedo a expresarse y el derecho a luchar con alegría. Las activistas presentes señalaron, además, el deseo de continuidad para el 2022.

Grafico con palabras que describen los sentires durante el encuentro

El autocuidado como prioridad

 Al iniciar los encuentros, se hizo patente una realidad: las activistas estaban cansadas, agobiadas, después de dos años de pandemia. Cada una y colectivamente habían atravesado situaciones difíciles en su rol de cuidadoras, al interior de sus familias y también en los espacios de militancia.

La sobrecarga de tareas de cuidado en sus hogares, el esfuerzo para sostener las redes de contención desde el activismo, la vivencia cercana de la enfermedad, llevaron a que el autocuidado apareciera como una necesidad.

Entonces, desde el equipo del FMS se planteó como acercar opciones que lo habilitaran  como parte de una política organizacional. Cómo abordar el autocuidado para las propias activistas, personas que en general relegan sus propias necesidades por sostener luchas colectivas. Cómo pensar herramientas para seguir fortaleciendo la construcción de un horizonte común, coherente con los valores feministas de sororidad, bienestar y respeto. Cómo generar espacios colectivos de disfrute.

Fue así que surgieron los Encuentros de diversión política, para invitar a encontrarse desde otro lugar. Consistieron en dos tipos de propuestas diferenciadas, todas sostenidas de manera virtual: actividades regulares como yoga, biodanza, stretching, y una propuesta de talleres lúdicos, que apuntaron a generar espacios de aprendizaje y recreación desde diferentes herramientas, como la música, la escritura, la poesía, o la contención feminista grupal.

De las actividades regulares y los talleres participaron en total 132 personas, entre activistas y equipo ejecutivo del FMS.